Cambio climático, residuos, agua, energía, diversidad, seguridad laboral, proveedores, ética, economía circular, emisiones, comunidad, biodiversidad, gobernanza…
Cuando una PyME empieza a trabajar en sostenibilidad puede encontrarse rápidamente frente a una lista enorme de temas.
Y ahí aparece una pregunta inevitable:
La respuesta, en la mayoría de los casos, es no.
Una organización necesita cumplir siempre con las obligaciones legales que le correspondan, pero desde el punto de vista estratégico no todos los temas de sostenibilidad tienen necesariamente la misma relevancia, el mismo impacto ni requieren el mismo nivel de atención.
La materialidad ayuda justamente a ordenar esa conversación.
No se trata de descubrir cuáles son los temas “de moda”.
Se trata de identificar cuáles son los asuntos de sostenibilidad que realmente importan considerando las actividades de la organización, sus impactos, su cadena de valor, las personas involucradas y su contexto.
¿Qué significa que un tema sea material?
En términos simples, podemos pensar un tema material como un asunto suficientemente significativo como para requerir atención de la organización.
Por ejemplo, imaginemos una PyME industrial.
Algunos temas podrían ser:
- Consumo de energía.
- Generación de residuos.
- Uso de agua.
- Emisiones atmosféricas.
- Seguridad y salud laboral.
- Condiciones de proveedores.
- Relación con la comunidad.
- Ética empresarial.
- Cambio climático.
Todos pueden ser importantes.
Pero probablemente no todos tengan el mismo nivel de impacto para esa organización.
Materialidad no significa ignorar lo que queda abajo
Este es uno de los puntos más importantes.
Priorizar no significa concluir que todo lo que queda fuera de los primeros lugares deja de importar.
Tampoco puede utilizarse la materialidad para dejar de cumplir obligaciones legales.
La materialidad es una herramienta de priorización estratégica.
No es una autorización para ignorar obligaciones.
¿Por qué puede ser especialmente útil para una PyME?
Las grandes organizaciones pueden contar con equipos específicos de sostenibilidad, ambiente, asuntos sociales, compliance, compras responsables y reporting.
Una PyME normalmente trabaja con recursos mucho más limitados.
Por eso intentar abordar simultáneamente veinte o treinta asuntos puede terminar generando exactamente el resultado contrario al esperado:
- Muchas iniciativas aisladas.
- Pocos responsables claros.
- Indicadores que nadie utiliza.
- Objetivos difíciles de sostener.
- Acciones que no están vinculadas con los impactos principales.
Seis pasos para construir una materialidad útil
Entender el contexto de la organización
Antes de elaborar listas o matrices necesitamos entender el negocio.
Algunas preguntas básicas son:
- ¿Qué produce o qué servicios presta?
- ¿Dónde opera?
- ¿Qué materias primas utiliza?
- ¿Qué procesos desarrolla?
- ¿Quiénes son sus principales clientes?
- ¿Qué proveedores son críticos?
- ¿Qué requisitos legales aplican?
- ¿Qué impactos ambientales y sociales pueden estar asociados a su actividad?
Dos empresas del mismo tamaño pueden terminar teniendo temas materiales completamente diferentes si sus actividades, territorio, procesos o cadenas de valor son distintos.
Identificar impactos reales y potenciales
El siguiente paso es dejar de pensar únicamente en una lista genérica de temas ASG y preguntarnos:
Podemos identificar impactos:
- Positivos o negativos.
- Reales o potenciales.
- Directos o relacionados con la cadena de valor.
- De corto, mediano o largo plazo.
Escuchar a las partes interesadas
La organización no observa sus impactos desde afuera.
Por eso es importante incorporar otras perspectivas.
Dependiendo de la empresa, las partes interesadas pueden incluir:
- Trabajadores.
- Clientes.
- Proveedores.
- Comunidad.
- Autoridades.
- Socios comerciales.
- Entidades financieras.
- Organizaciones sectoriales.
Esto no significa necesariamente desarrollar una encuesta masiva.
Para una PyME pueden utilizarse entrevistas, reuniones, reclamos recibidos, auditorías, evaluaciones de clientes, información comercial y otras fuentes que ya existen.
Evaluar la significancia
Después de identificar impactos necesitamos evaluar cuáles son más significativos.
Dependiendo de la metodología utilizada pueden considerarse variables como:
- Magnitud o gravedad del impacto.
- Alcance.
- Posibilidad de reparación.
- Probabilidad de ocurrencia cuando se trata de impactos potenciales.
- Personas, ecosistemas o recursos afectados.
Una PyME puede comenzar con una metodología sencilla de puntuación, siempre que los criterios estén claramente definidos y documentados.
La puntuación ayuda a ordenar la discusión, pero no debería reemplazar el análisis profesional ni convertirse en un resultado automático.
Priorizar
Una vez evaluados los impactos podemos comenzar a ordenar los temas.
Imaginemos una PyME que llega al siguiente resultado:
Prioridad alta
Seguridad y salud laboral, residuos, consumo energético y cumplimiento ambiental.
Prioridad media
Agua, compras responsables, emisiones de GEI y desarrollo de proveedores.
Prioridad emergente
Adaptación climática, biodiversidad o nuevas exigencias de clientes.
Seguimiento
Otros asuntos que actualmente presentan menor significancia pero deben seguir observándose.
Esta priorización permite empezar a asignar recursos.
Transformar prioridades en gestión
La matriz no debería ser el producto final.
De hecho, una matriz de materialidad que termina guardada en una presentación probablemente aportó poco valor.
Para cada tema prioritario podemos definir:
- Responsable.
- Objetivo.
- Indicadores.
- Acciones.
- Plazos.
- Recursos necesarios.
- Mecanismos de seguimiento.
Un ejemplo sencillo
Imaginemos una pequeña empresa manufacturera que identifica inicialmente quince temas de sostenibilidad.
Después de revisar su actividad, impactos, requisitos, clientes y trabajadores, descubre que cinco concentran la mayor atención:
Eso no significa que agua, biodiversidad, diversidad, comunidad o cualquier otro asunto desaparezcan.
Significa que ahora la empresa sabe dónde concentrar inicialmente su capacidad de gestión.
Materialidad de impacto, materialidad financiera y doble materialidad
Acá aparece una distinción que suele generar confusión.
Materialidad de impacto
Observa principalmente los impactos que una organización tiene o puede tener sobre las personas, el ambiente y la economía.
La pregunta central sería:
Materialidad financiera
Analiza cómo determinadas cuestiones de sostenibilidad pueden afectar económicamente a la organización.
Por ejemplo:
- Aumento del costo energético.
- Escasez de materias primas.
- Eventos climáticos extremos.
- Nuevas regulaciones.
- Pérdida de clientes.
- Dificultades de acceso a financiamiento.
Doble materialidad
Integra ambas perspectivas:
+
IMPACTO DE LA SOSTENIBILIDAD SOBRE LA EMPRESA
Para muchas PyMEs puede ser útil comprender estas dos perspectivas aunque no estén obligadas a realizar formalmente un ejercicio de doble materialidad.
¿Una PyME necesita una matriz de materialidad?
No necesariamente.
Este punto es importante porque muchas veces confundimos materialidad con el gráfico tradicional de dos ejes lleno de puntos.
Una PyME puede desarrollar un proceso perfectamente útil mediante:
- Una lista priorizada.
- Una tabla de evaluación.
- Un mapa de impactos.
- Un sistema de niveles de prioridad.
- Una matriz, si realmente aporta claridad.
Lo importante es que exista una lógica detrás del resultado.
Cinco errores frecuentes
Copiar los temas materiales de otra empresa
Los temas pueden servir como referencia, pero la materialidad debe responder al contexto y los impactos propios.
Elegir solamente temas positivos
Un análisis serio también debe observar impactos negativos y potenciales.
Convertir todo en una encuesta
Preguntar a las partes interesadas es útil, pero la significancia no debería depender exclusivamente de popularidad.
Usar la materialidad para justificar inacción
Un tema que no resulte prioritario no deja de existir, y una obligación legal nunca deja de ser aplicable por una matriz.
Hacer la matriz y guardarla
Si el resultado no termina conectado con objetivos, responsables, indicadores y decisiones, el ejercicio pierde buena parte de su utilidad.
Materialidad también significa saber decir “todavía no”
Este puede ser uno de sus mayores aportes a una PyME.
Una organización puede detectar veinte oportunidades interesantes.
Instalar energías renovables.
Calcular su huella de carbono.
Rediseñar envases.
Crear programas comunitarios.
Implementar compras sostenibles.
Medir agua.
Desarrollar indicadores sociales.
Preparar un reporte.
Todas pueden ser iniciativas valiosas.
Pero intentar desarrollarlas simultáneamente puede diluir recursos y resultados.
¿Cada cuánto debería revisarse?
La materialidad tampoco debería considerarse permanente.
La organización cambia.
Los clientes cambian.
Las regulaciones cambian.
Los proveedores cambian.
El contexto ambiental y social cambia.
Por eso es razonable revisar periódicamente los temas priorizados y hacerlo especialmente cuando existen cambios relevantes en:
- Procesos.
- Productos.
- Mercados.
- Instalaciones.
- Proveedores.
- Legislación.
- Clientes.
- Riesgos.
La materialidad debería funcionar como un proceso vivo y no como una fotografía permanente de la organización.
Una aclaración sobre GRI y VSME
Existen distintos marcos y estándares de sostenibilidad y no todos utilizan exactamente el mismo enfoque.
GRI 3: Temas Materiales 2021 establece un proceso para identificar y evaluar impactos y priorizar los más significativos con el objetivo de determinar los temas materiales de una organización.
Su enfoque se centra particularmente en los impactos que la organización tiene o puede tener sobre la economía, el ambiente y las personas.
Por otra parte, el VSME, estándar voluntario de reporte de sostenibilidad desarrollado para PyMEs no cotizadas, utiliza un enfoque simplificado y no exige que las PyMEs realicen un análisis formal de materialidad para poder aplicarlo.
Esta diferencia es especialmente relevante.
El método apropiado dependerá siempre del objetivo de la organización, su tamaño, sus impactos, las exigencias de clientes y los estándares que haya decidido aplicar.
Una materialidad útil debería terminar en una hoja de ruta
La verdadera pregunta no es:
“¿Tenemos una matriz de materialidad?”
La pregunta debería ser:
Porque el objetivo de la materialidad no es producir un gráfico.
Es ayudar a tomar mejores decisiones.
Y para una PyME, eso puede traducirse en una hoja de ruta sorprendentemente sencilla:
↓
OBJETIVO
↓
INDICADOR
↓
ACCIONES
↓
SEGUIMIENTO
Checklist rápido para empezar
La sostenibilidad empieza también por elegir dónde mirar
Una PyME no necesita abordar simultáneamente todos los desafíos ambientales, sociales y de gobernanza existentes.
Pero sí necesita comprender cuáles tienen mayor relación con sus actividades e impactos.
Eso permite pasar de una sostenibilidad basada en iniciativas aisladas a una gestión mucho más estratégica.
🎙️ De las conversaciones a herramientas concretas
Este Insight forma parte de la línea de contenidos que desde Arará desarrollamos a partir de los temas y reflexiones abordados en Ambiente Resiliente.
Nuestro objetivo es transformar conceptos de sostenibilidad y gestión ambiental en herramientas aplicables a la realidad cotidiana de empresas y organizaciones.
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